jueves, 10 de febrero de 2011

Chicote - El Bar Americano




Merecida es, y fue, la fama que representó el barman español, Pedro Chicote en el Mundo, "El Velazquez de los cócteles" como llegaron a apodarle.



Sirvan éstas líneas como Homenaje a su figura y talento.


Símbolo de toda una epoca, introdujo el cóctel y el catering, su bar fue la mejor embajada de España durante décadas,  rincón de intelectuales, científicos, políticos, deportistas, toreros, divas, monarcas, príncipes y hasta futuros herederos de buena parte del siglo XX.

Grace Kelly, principe Rainiero y Chicote
Por allí pasaron presidentes como Eisenhower, ciéntificos como Alexander Fleming y otras celebridades como Dalí, o  Ernest Hemingway, Ava Gardner, Lana Turner, Sofía Loren, Gary Cooper, Orson Wells, Audrey Hepburn, Yul Brynner, Jacinto Benavente, Frank Sinatra,  Charlton Heston, Bette Davis, Gregory Peck, Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, entre otros.  


Creador del "cocktail Chicote" y pionero del catering, fue sin duda, un claro ejemplo de superación personal y un virtuoso don de gentes.

Dicen que los barman y los camareros son expertos en guardar secretos, y  auténticos especialistas en escuchar confesiones y no soltar ni prenda, en aguantar borracheras sin que trascienda el más mínimo detalle de lo ocurrido. Pues bien, si existe el barman perfecto, el genio detrás de la barra y la tumba de sus clientes, ése es, sin duda, Perico Chicote.




Chicote fue tan magnánimo que muchas cuentas pendientes jamás se pagaron. No delató ni  a los gorrones ni a los aprovechados. Su perfil de hombre discreto le impidió relatar cotilleos a la prensa.





Tan generoso fue siempre que,  pasadas las dos de la mañana,  si algún remolón se resistía a dejar la barra, don Pedro desplegaba su mano izquierda. Nada de broncas antes del cierre.


Contaba con una colección de más de 20.000 botellas de brebajes de todo el mundo,  los licores más extraños y diversos que se pudieran imaginar, de tamaños, colores, formas y procedencia diferentes,   algunas de ellas, detallamos más adelante.



Fueron muchos, pero sin suerte,  los  famosos que le pidieron  como recuerdo una botella de su majestuosa colección, pero tan solo conocemos la que regaló al Dr. Fleming. 

Aquí  comienzan algunas de las anecdotas:


En una de sus visitas a Chicote junto a  Cary Grant, Sofía Loren se quedó prendada de una botella que reproducía a la perfección sus facciones, sin embargo, a pesar de su insistencia, no sucumbió a la petición de la bella italiana, y ésta,  no consiguió que el “Velázquez de los cócteles”,  se la regalara. Una anécdota que se vió reflejada en el diario italiano “Il Matino” con el titular “Chicote ha dicho NO a la Loren”.



Después que Pedro Chicote regalara una botella de  su apreciada colección de licores al doctor Alexander Fleming, padre de la penicilina, un Whisky de una marca ya desaparecida, que bebió durante su epoca de estudiante en Oxford. Éste le escribió:

"Felicito a Pedro Chicote por tener el Museo más interesante del mundo. Me dice que tiene 242 clases de whisky diferentes; ahora sólo tiene 241 porque ha tenido la amabilidad de regalarme una.
Muy agradecido. Dr. Fleming".

Algunas leyendas de Madrid cuentan que, durante los años oscuros y la posguerra de la Guerra Civil, en el bar de Chicote se hacía contrabando,  que era lugar de extraperlo para el mercado negro de la penicilina, sin embargo, eso es algo que  sus sobrinos han negado siempre, ya que durante 3 años, según manifiestan, dos policias custodiaban el local para evitar el contrabando.

Ava Gardner con Chicote


Dicen también, que “Ava Gardner llegó a Barajas por la mañana y antes de dejarse caer por el museo ya estaba borracha”.

Y es que el animal más bello del mundo se bebía el universo a borbotones, mientras los muros de Chicote aullaban de lascivia.  Ella se carcajeaba de la vida y Sinatra ponía cara de póquer detrás de un cigarrillo. “Encadenadme aquí y transformaré en sueños todas esas botellas”, susurraba la condesa descalza. La inmortalidad se fue colgando de la pared en instantáneas en blanco y negro.

También cuentan las malas lenguas, que una de las numerosas noches de juerga en las que Ava Gardner apagaba su sed en el Chicote, le dijo a Perico: "Tu bar ser de putas; yo ser una puta".

Sería asidua, entre 1954 y 1968, años en los que residió en Madrid.


Hasta el mismísimo Onassis intentó, infructuosamente,  comprar la colección.

En 1953 recibe la oferta de un millonario estadounidense que deseaba adquirirla por 2 millones de dólares.

Miguel Miura llegó a decir:







"Yo había decidido nacer en Madrid porque era lo que me cogía más cerca del Bar Chicote".





Biografía:

Pedro Chicote nació el 13 de mayo de 1899 en la madrileña calle del Limón.
Hijo de un humilde empleado de la compañia del gas, se queda huerfano de su padre a los 5 años, sufriendo la amargura de la necesidad, pero pronto comienza a trabajar para aliviar las cargas familiares. Cada día antes de ir a la escuela, de 6 a 8 de la mañana, zascandilea por una taberna del mercado de los Mostenses a vender tazas de aguardiente sirviendo cazalla y aguardiente a los braceros, que alivian las frías mañanas de los pescaderos, también sirve té con limón y hierbas en una taberna del recinto. Cuando los asentadores se marchan, el se va a la escuela.
Más tarde trabaja en la cervecera Mahou de la calle Amaniel pasando después a un café de Carretas. A los 12 años trabaja en Correos como repartidor de telegramas y es a los 14 años cuando su futuro da un giro al ingresar en el lujoso Hotel Ritz como aprendiz de camarero y se perfila como uno de los profesionales más destacados de España. En los veranos completa su aprendizaje en prestigiosos establecimientos de San Sebastián, Biarritz y San Juan de Luz.

Pronto comenzará a destacar en el arte de la coctelería.



Tuvo que  partir a la Guerra de Marruecos con el Regimiento de Ingenieros y Zapadores del  Cuartel de la Montaña e, inevitablemente, pasa 2 años en la guerra en el norte de África, allí coincide con un corresponsal de guerra que había sido cliente suyo y que intercede por él, apartándolo de las trincheras y pasándolo a cumplir un cómodo servicio en la cantina donde se erigió el jefe de las cantinas españolas. Fue testigo de las secuelas del Desastre de Annual, en 1921. Aquella derrota supuso su primer mal trago.



A su vuelta del Magreb, retoma la hostelería con renovados bríos, pasa por el desaparecido Palacio de Hielo y cimenta su carrera en el hotel Savoy, pule fallos en castizos casinos, crece como barman del Cook y compra el bar-restaurante Victoria Palace de San Sebastián. Sin embargo pasa los inviernos en la capital dirigiendo el bar Pidoux, detrás del  mostrador, el que será el futuro Bar Chicote de Gran Via.





En 1929 el ya afamado barman se embarca en el trasatlántico “Reina María Cristina” para realizar un aristocrático concurso de “cock-tail’s” durante el crucero a Oriente.



No sólo destacó en la coctelería sino que también fue pionero en el catering y muy célebre fue el que sirvió durante el acto de colocación de la 1ª piedra con el Rey Alfonso XIII, de la Ciudad Universitaria.




En 1930 se realiza la reforma del magnífico balneario “La Perla” de San Sebastián, donde Chicote dirige el servicio del bar americano.



En San Sebastián también organizaba concursos de cock-tail's con rivales de rancio abolengo y aristocráticas bellezas. 



En 1931 Chicote añade un servicio más al balneario de San Sebastián, el cock-tail puede tomarse sin salir del agua y sin privarse de los baños de sol.


Finalmente, nace el Bar Chicote el 18 de septiembre de 1931 en la Avenida Conde de Peñalver, lo que al día de hoy es la Gran Vía, 12, símbolo de toda una época y referente de la cultura y del ocio madrileño, allí se lleva consigo a todo el personal del Pidoux, incluyendo al limpiabotas.



En 1934 durante la República, llega Su consagración definitiva,  Julián Besteiros le ofrece la posibilidad de gestionar el bar del Congreso de los Diputados, encargo que Perico acepta  y regentará hasta el inicio de la democracia.

Años más tarde y empujado por antiguas rencillas con sus anteriores jefes, "Perico" se venga comprando el Cock.




Famoso se hizo también  su cocktail "Vasconcel", creado en 1934 y dedicado a la Srta. Emilia Vasconcel, profesional del maquillaje y cuidado del cutis, en la fotografía, junto a las misses de los años 30.




Agoniza la monarquía a la que Perico siempre simpatizó y el local es testigo de los cambios sociales y políticos del país. Las cosas se complican y comienza la Guerra Civil. La felicidad se marchita y asoma el drama que partirá a España en dos. 

Lola Flores, firmando autógrafos

La mitad de su plantilla se encuentra en la playa de la Concha y Perico se las idea para que todos vuelvan a Madrid. Chicote estrena el régimen de Franco con el sambenito de monárquico reconvertido a la causa republicana. Es tal la demanda que en los primeros años del régimen llega a tener en plantilla a 40 empleados, nueve de ellos, detrás del mostrador.


Chicote y Ernest  Hemingway

Hemingway, fue un cliente asiduo de su local y desde el mismo,  escribía sus crónicas de guerra.

Perico tuvo mucho mérito, sabiendo establecer el equilibrio perfecto, en esa epoca de precariedad económica de algunos y el mundo de los famosos y fiestas de otros.



El franquismo sabe que la mejor diplomacia se cuece en los caldos de Gran Vía, número 12.


Chicote en la Escuela de Arquitectura - Abril 1939

Un océano de Grand Manier, un tercio de vermú rojo y una explosión de ginebra inglesa se funden en novedoso sabor en el cocktail Chicote. 


Chicote, Maria Felix y Cesareo Gonzalez

Para los más recios, martini seco, muy, muy dry, con dosis de amargo secreto.


 “En cualquier barra del mundo tiene que haber angostura”, desvelaba Perico. Éste era uno de sus ingredientes mágicos.


Chicote, Dalí y Dionisio Ridruejo

Yacaré, Daiquiri, Jockey club, Knickerboker, Uzcudun o los inofensivos Oro y Pierrot (sin alcohol) hacen furor en el Madrid de postín.

Chicote 1936, presentando su crónica Cocktails

 Pedro ostenta licencia de importación y su materia prima requiere un gran desembolso. Su majestad el coñac francés, el champagne más chispeante, whiskys arrancados al terruño de Irlanda y Escocia o un Oporto  acunado por el Duero, conforman las piedras angulares de su mostrador. Es decir, que el gin fizz,  el mestizo Mojito criollo o el Cuba Libre Crevillente, un novedoso potaje con un tercio de limón natural, exprimido y mucho hielo picado.


Manolo Bienvenida y Domingo Ortega con  Chicote, celebrando con Tío Pepe de Gonzalo Byas, su nobilísima competencia en la última corrida que torearon en Madrid y en la que se disputó el Premio Tío Pepe de oro, mano a mano

Tres pesetas costaban los combinados corrientes y un duro los cocktails especiales. Precios desorbitados para los bolsillos de la década del 40.


Chicote-Dalí


"Lo más importante para ser un buen barman es la simpatía, ser simpático y generoso; pero la simpatía auténtica, no la fingida. Y luego, estar siempre al día de los acontecimientos del país, poder seguir una conversación de actualidad con el cliente, saber siempre quién torea mañana, dónde es el partido próximo y qué atracción destacada hay en un tablao. Después, el dominio en sí de las combinaciones de bebidas ya es más secundario. Más vale ser así aunque sólo se conozcan diez fórmulas, que ser antipático y no tener don de gentes, aunque se conozcan diez mil", decía Pedro Chicote. 

Chicote con  Alfredo di Stéfano

Dicen que las dos primeras piedras de éste monumento licoreril que formaría al paso de los años y que se conocería después como el Museo Universal de Bebidas, comenzó en  1927, cuando Perico Chicote, por aquél entonces, barman del Hotel Ritz y con motivo de una fiesta, el embajador de Brasil en España le obsequió co dos botellas de Paraty, el rico aguardiente de caña.

Chicote con Ray Millar

Allí se podía encontrar,  desde un vodka procedente de la bodega del Zar de Rusia a bebidas que habían sido probadas por Napoleón Bonaporte y la Emperatriz Josefina o como dicen,  aquel recipiente para beber que Armstrong llevó consigo en el Apolo XI. 

Colección que fue completando a lo largo de sus numerosos viajes y que creció gracias también, a los regalos recibidos, como el de Mac Arthur, dos botellas, una de ginebra y otra de whisky. 

Caricatura en conmemoración de su primer viaje a México,
de la amistad entre México y Madrid,
del charro mexicano con el chulapo de Madrid.

Llegarían también envases pintorescos, extraños y caprichosos, de Filipinas, Brasil y México.

Chicote, Lola Flores y Carmen Sevilla

Sería portador de porcelanas de Japón y vasijas de la India y Persia.
En Filipinas logró hacerse con  licores de los años 1892 y 1894, antes que en las destilerías tagalas se hubiese arriado la bandera de España. En otra circunstancia obtiene la pieza más antigua de su colección, una bebida holandesa increiblemente antigua con más de cuatro siglos de "1575".



En su periplos por el extranjero, teje lazos con Walt Disney, Gary Cooper, Liz Taylor, Cantinflas... A su retorno no olvida deferencias  para los nuestros. En el sótano se firmaban contratos de cine, se hacían recepciones, degustaciones... No era un museo de botellas,  sino de personalidades”.



 
Palabras de Chicote recogidas en una entrevista realizada por la revista ‘Esfera’ el 3 de junio de 1930:
 "El buen barman tiene que conocer no sólo los vinos y licores de la tierra, sino sus mezclas y transformaciones; ha de dominar varios idiomas, será un buen psicólogo y tendrá una esmeradísima educación.  Poseerá una conversación fácil y amena, habrá viajado mucho, conocerá grandes capitales, hoteles y casinos, será discreto y reservado..."
 

Mientras, su fama y su clientela continúa creciendo, Pedro Muñoz-Seca pone letra a un pasodoble dedicado al barman.




En 1947 establece el Museo de bebidas en el sotano de su bar, coincidiendo con su época de mayor esplendor, y que llegó a contar con 20.000 botellas de todo el mundo.  Asiste a congresos internacionales,viaja con la españolidad por delante y hace amigos. Millones de amigos. Igual daba el banquete de bodas de la duquesa de Alba Cayetana Fitz-Stuart, que inspiraba una estrofa del legendario chotis Madrid, Madrid, Madrid del mexicano Agustín Lara. 


En realidad, circula una teoría que atribuye la verdadera autoría del chotis a otra persona.
Al parecer Lara pudo haber comprado los derechos de la canción a un músico de la Banda Municipal  de Madrid exiliado en México, Rafael Escalona, que la compuso para aliviar el ánimo de su esposa enferma.
 El "cuando volvamos a Madrid..." dicen que fue entonces sustituído por un "cuando llegues a Madrid...". Dicha teoría está siendo contrastada por las autoridades locales.



El presidente Eisenhower quedó maravillado  con aquel templo neutral y feliz como pregonaba el NODO, en diciembre de 1959. Chicote escogió para Ike los más excelsos Valdepeñas de entonces. Ningún diplomático del régimen hubiera cosechado mejor al general americano.  Tal vez por ello, los grises jamás molestaron al local ni a su clientela. Nadie vició la mágica atmósfera de aquel bar.

Audrey Hepburn, Mel Ferrer y Chicote
Recibió en vida múltiples condecoraciones, tanto nacionales como del extranjero y la que más le emocionó fué la de hijo predilecto de Madrid, honor que nada más se permitía que recayese en tres personas vivas, según la ordenanza munincipal. 



Por su bar pasaron monarcas, políticos, escritores, estrellas de cine y del deporte cuyas  fotografías cuelgan de las paredes del hoy 'Museo Chicote'.

Perico en la campaña de Navidad 1955


Hoy, como en aquel Madrid, los personajes del famoseo y el espectáculo siguen frecuentando el emblemático Museo Chicote, pero el destino quiso que Perico abandonara éste mundo el  25 de diciembre de 1977 y  la casualidad quiso que fuese el mismo día que murió Charles Chaplin. Madrid perdía a su hijo predilecto. Adiós a la sonrisa hostelera por antonomasia. El pionero y castizo druida, el alquimista que abrió una embajada del cóctel en plena Gran Vía brindaba con la posteridad, junto al mago del humor triste. Medio mundo lloraba a Charlot y todo Madrid despedía a Chicote. Una retahíla de diplomáticos, vividores, políticos, noctámbulos y animales de la farándula daban el postrero adiós al hombre. La eternidad comenzó a forjar el mito.



Su muerte y ausencia entre las mesas, supuso el declive del negocio, ya no resultaba rentable. Los sobrinos de Chicote vendieron el museo a Rumasa, por unos 15 mill. de pesetas, tras intentar sin exito que las diversas instituciones públicas la acogiesen y protegiesen. Pero como suele pasar solo hubo buenas palabras, ni el Ayuntamiento, ni la Dirección General de Bellas Artes, quisieron tomar el relevo. 
Afortunadamente, el famoso bar y después de muchas visicitudes, no desapareció.

Al no haber hecho testamento, el proceso testamentario se alargó durante 12 años. El museo comprado por Rumasa se pudo contemplar durante un tiempo en las Torres de Jerez, en la plaza Colón y después con la expropiación fue comprada por un particular por 40 millones de pesetas allá por el 1984.

El nombre del comprador nunca fué revelado, aunque la colección ya había disminuido a 10.000 botellas. 

Tras unos años sin noticias, el legado apareció en una nave de Las Rozas. Lo último que se conoce en la actualidad, es que un organismo oficial, ultima la compra de los históricos recipientes en el mayor de los secretos.  

Recibió en vida múltiples condecoraciones, tanto nacionales como del extranjero y la que más le emocionó, fué la de hijo predilecto de Madrid, honor que nada más se permitía que recayese en tres personas vivas,  según la ordenanza munincipal.

En el 2001, la responsabilidad de la dirección fue asumida por un nuevo equipo comandado por Pedro Serrano y Alexis Rojas responsables del renacimiento de Chicote en pleno siglo XXI.

En el año 2004 recibió el premio MTV al "Mejor Bar Europeo".

Pedro Chicote, mantuvo siempre un círculo hermético para su intimidad. Sus devaneos amorosos fueron un enigma. Vivió junto a su madre  y jamás subió a su casa de la calle Amaniel conquista alguna. Se comentó que su gran amor fue la sobrina de un beligerante  ministro de la República. Lo único cierto es que era merengón y devoto de la Candelaria de Sevilla. Y un catedrático de las  relaciones internacionales, un chamán que trocó el bar en un santuario para solaz del Movimiento. Jacinto Benavente, Dalí, Alexander Fleming, Cela, Hemingway, Charlton Heston, Gregory Peck... El reparto de su vida fue una mixtura de premios Nobel  y Oscar de Hollywood. El ruido de fondo lo componían las tertulias, los plumillas y gacetilleros a rebufo de los astros. Nunca sonó música en el local. Las charlas y risas de los mitos compusieron la banda sonora.



 
Simón Palmer, en su Bibiografía de la Gastronomía y la Alimentación de España, nos relaciona los siguientes títulos de Pedro Chicote:

* El bar americano en España. Madrid, 1927
* Cocktails mundiales. Madrid, 1928
* Cocktails mundiales. Madrid, 1946
* Cocktails mundiales. 3ª edición, corregida y aumentada. Madrid, 1950.
* Mil quinientos cocktails. Madrid, 1933
* Vinos españoles y sus mezclas. Madrid, 1942
* El bar en el mundo y pequeña historia de mi Museo. Madrid, 1957
* El bar en el mundo y pequeña historia de mi Museo. Madrid, 1961
* El mundo bebe…, 3ª edición. Madrid, 1965
* El mundo bebe…, 4ª edición. Madrid, 1968
* El mundo bebe…, Madrid, 1972



(...)
Enseñando las garras de astracán,
reclinaba en la barra de “Chicote”,
la “bien pagá” derrite, con su escote,
la crema de la intelectualidad.
Permanén, con rodete Eva Perón,
“Parfait amour”, rebeca azul marino,
-”Maestro, le presento a Lupe Sino,
lo dejo en buenas manos, matador”-
Y, luego, el reservao en “Gitanillos”,
y, después, la paella de “Riscal”,
y, la tarde del manso de Saltillo,
un anillo y unas medias de cristal.
(...)

De Purísima y Oro, Joaquín Sabina









Fuentes:

Cuadernos ciudadanos
Bar Chicote
Wilkipedia
La verdad
Gran Via, Cocidito madrileño
La libreta de Anele
20 Minutos
Gente de Jerez
El Mundo, hemeroteca
El mundo TV
El Mundo Magazine
Losjuevesdegedeon

6 comentarios:

  1. Excelente trabajo Julia, está muy bien documentado por lo que se hace interesante y amena su lectura.
    Soy madrileña y he pasado por la puerta del Chicote un montón de veces, pero no conocia su historia, asi pasa muchas veces con los lugares emblemáticos.
    Felicitaciones.
    Un abrazo

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  2. Me he encontrado con tu blog buscando una foto de la antigua cafetería del Teatro María Guerrero para hacer una entrada en el blog de protAgonizo (el espectáculo que estoy haciendo) y que se representará próximamente en este teatro: http://protagonizo.blogspot.com. He puesto en la entrada una foto con el link a esta entrada tan bonita que dedicas al Chicote. Espero que no te parezca mal (si fuera así me lo dices y la quito). Enhorabuena, me encantó leerla. Un abrazo, Ester.

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  3. felicidades de los barman de cadiz

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  4. Tengo un ejemplar del libro COCTAILS MUNDIALES, publicado por Pedro Chicote en los años 40, con una dedicatoria de su puño y letra firmada por el célebre barman. Si a alguien le interesa como pieza de colección, escucho proposiciones en pacoperic@gmail.com

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  5. Enhorabuena por el blog,, Madrid, madrid, madrid.............pedazo de la España que nacì,,,sì señor allì esta
    mi corazòn de gato.

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